¿QUÉ HACER EN ZEMPOALA?
Ubicado en un entorno lleno de historia y tradiciones, este Pueblo Mágico forma parte del programa Pueblos con Sabor, ofreciendo a sus visitantes una combinación única de cultura, gastronomía local y paisajes encantadores. Sus calles pintorescas, plazas llenas de vida y sabores típicos de la región lo convierten en un destino ideal para disfrutar de la esencia auténtica de Hidalgo.

Arco del Padre Tembleque
Declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO, este acueducto de 48 km es una obra maestra hidráulica del virreinato, símbolo del ingenio colonial en América.

Exconvento de Todos los Santos
Construido entre 1570 y 1585 por los franciscanos, destaca por su impresionante fachada y su riqueza histórica que cautiva a los visitantes.

Casa Coyotes
Adéntrate en el mundo del pulque con degustaciones, curados y experiencias que celebran esta bebida ancestral en un ambiente lleno de historia y sabor.

Destiladora San Francisco
Vive una experiencia única entre caballos y aromas artesanales; combina la tradición ecuestre con la producción de tequila y whiskey de calidad hidalguense.

Hacienda San Antonio Tochaltaco
Antigua hacienda dedicada a la producción de pulque, que refleja la tradición y arquitectura colonial de la región.

Hacienda Los Olivos
Conserva su encanto histórico mientras continúa con la elaboración de pulque, mostrando la riqueza agrícola y cultural de Zempoala.

Hacienda Casa Grande
Monumento histórico y centro de producción de pulque, donde se puede apreciar la arquitectura virreinal bien preservada y la tradición local.
Los sabores más representativos incluyen el Ximbote, un platillo tradicional que refleja la riqueza culinaria local; el pan burra de piloncillo relleno de queso, ideal para endulzar cualquier momento; y la barbacoa, una preparación suculenta que destaca por su aroma y tradición.

Se encuentra a unos 40 minutos de Pachuca y a 2 horas desde la Ciudad de México. Este Pueblo Mágico y parte del programa Pueblos con Sabor combina historia, arquitectura colonial y antiguas haciendas pulqueras, ofreciendo un recorrido por paisajes rurales que conservan la esencia del campo hidalguense y la riqueza de su tradición gastronómica.
